A diferencia de los planos de población, este mapa de "contornos" ofrece una visión regional y sistémica, fundamental para comprender la relación de la capital con su entorno geográfico inmediato y sus vías de comunicación.
El mapa captura con gran precisión técnica la compleja hidrografía de la zona costera onubense. Se representa el encuentro de las cuencas del Odiel y del Tinto, formando el gran estuario que abraza a la ciudad. Coello detalla la intrincada red de caños, esteros y marismas que definían el paisaje antes de las grandes transformaciones industriales.
Se observa la formación de la Isla de Saltés y la Punta del Sebo, así como las barras de arena que condicionaban históricamente la navegación de entrada al puerto, un aspecto que Madoz describe como vital para el comercio de la provincia.
Desde una perspectiva histórica, este mapa es un documento excepcional de la transición hacia la era industrial. Se cartografían los caminos reales y carreteros que conectaban Huelva con las poblaciones circundantes como Moguer, Palos de la Frontera, Gibraleón y San Juan del Puerto. Estas rutas eran las arterias por las que fluía el comercio agrícola y pesquero antes de la hegemonía del ferrocarril.
El mapa otorga un lugar destacado a la zona de La Rábida y Palos, subrayando la importancia histórica y simbólica de estos contornos en el contexto de la historia nacional.
El mapa de contornos permite visualizar la jerarquía urbana del entorno de la capital. Aparecen núcleos como Gibraleón al norte y Moguer al este, mostrando cómo la capital se articulaba con estos centros productores de vino y cereales.
Mediante un sombreado por normales, Coello representa las elevaciones del terreno y las zonas de pinar y monte bajo, describiendo un paisaje rural donde la actividad humana (salinas, molinos y huertas) estaba íntimamente ligada a los ciclos de las mareas y las crecidas de los ríos.
En el conjunto de la hoja provincial de 1869, los "Contornos de Huelva" cumplen una función específica, permite al lector de Madoz entender la situación estratégica de la capital.
Explica visualmente por qué Huelva, a pesar de ser una capital pequeña en aquel momento, era el nodo logístico necesario para la salida de la riqueza minera y agrícola de la provincia hacia las "posesiones de Ultramar".
El mapa de Contornos de Huelva de 1869 es la representación de un territorio en vísperas de su mayor cambio histórico. Francisco Coello logra equilibrar la precisión topográfica con la utilidad estadística, legándonos una imagen fiel de la ría de Huelva como un espacio geográfico vivo, donde el agua y la tierra se entrelazan para dictar el destino económico y administrativo de la capital onubense.