Mapa

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Nº Control IECA1989000046
Lugar geográfico Mapamundi

Mención del título Mapamundi, a saber imagen del mundo y de las regiones que hay en la Tierra y de los diferentes pueblos que la habitan  . [Atlas catalán]  / Abraham Cresques, Jafuda Cresques. [Material cartográfico]

Periodo cronológico 1375

Datos matemáticos Escala [ca. 1:7.226.320]

Descripción física 1 carta náutica  : pergamino, pegado sobre tableros de madera  65 x 25 cm

Notas generales El presente documento constituye, sin duda, una pieza de incalculable valor histórico y la obra cumbre de la escuela cartográfica mallorquina: el célebre Atlas catalán de 1375, titulado originalmente Mapamundi, a saber imagen del mundo y de las regiones que hay en la Tierra y de los diferentes pueblos que la habitan.

Su autor, el cartógrafo judeo-mallorquín Abraham Cresques y, probablemente su hijo, Jehuda, legaron a la posteridad un documento excepcional cuyo único ejemplar original se custodia hoy en la Biblioteca Nacional de París, aunque existen facsímiles de referencia en la Biblioteca Nacional de Madrid y en el Museo Naval de Barcelona. (Ver imágenes).

El atlas fue un regalo del infante Juan de Aragón (futuro Juan I) al rey Carlos V de Francia. Su presencia en la biblioteca real francesa (hoy en la BnF) simbolizaba el dominio intelectual del mundo conocido. Los trabajos de Cresques para la corona aragonesa le valieron el privilegio de “familiar real” lo que le autorizaba, entre otras cosas, a portar espada o a no llevar el distintivo rojo de judío en sus ropas.

Para comprender la magnitud de la obra es necesario analizar su estructura completa. El atlas originalmente es un biombo de seis tablas que se organizan en tres partes, cada una subdividida en dos hojas. La primera sección despliega un tratado de Cosmografía y un calendario perpetuo; la parte central constituye un portulano clásico que abarca desde Finisterre hasta el Mediterráneo; y la tercera se dedica a la representación de Asia donde, entre una rica ornamentación, se distingue a los Tres Reyes Magos viajando desde Oriente.

Cabe señalar una curiosidad técnica: el primer pergamino es el único diseñado para leerse en una sola dirección, mientras que los restantes contemplan múltiples orientaciones de lectura.
Redactado íntegramente en catalán y con caligrafía románica, este atlas es la obra maestra de las cartas náutico-geográficas de la escuela mallorquina. Si nos detenemos en el análisis de la tercera hoja —perteneciente a la primera parte del atlas y descrita aquí en detalle—, nos encontramos ante un portulano clásico que recoge las costas occidentales de Europa y el norte de África. La precisión en el contorno del Mediterráneo es notable, acompañada de una toponimia costera tan profusa que llega a la saturación, y enriquecida con abundantes leyendas sobre geografía física, humana y económica, un rasgo distintivo de esta tradición cartográfica.

Uno de los aportes más revolucionarios de los Cresques es la inclusión, por primera vez en la historia de la cartografía, de una rosa de los vientos dibujada a todo color. Este elemento no es solo decorativo, sino que denota una gran maestría en el uso de instrumentos náuticos, detallando los nombres de los vientos cardinales y cuadrantales: Tramuntana, Grego, Levant, Exaloch, Migjorn, Lebig, Ponent y Mestre).
En su diseño destacan dos símbolos clave: el Norte, marcado por las siete estrellas de la Osa Menor, y el Este, indicado por una figura estilizada que recuerda más a un trébol que a una cruz. Además, el primer rumbo Norte-Sur atraviesa la isla de Hierro, anticipándose asombrosamente a la historia, pues no sería hasta 1634 cuando se retomaría la tradición ptolemaica para fijar allí el meridiano de origen.
En el siglo XIV, Mallorca era un potente foco comercial y cultural en el Mediterráneo. Los cartógrafos mallorquines tenían acceso a la información de navegantes genoveses, venecianos, judíos y árabes. Esta mezcla cultural permitió crear uno de los mapas más completos del mundo conocido hasta la fecha. El Atlas Catalán emerge en 1375 como la summa del conocimiento geográfico medieval, un punto de inflexión entre la cartografía teológica y la náutica empírica.

Estéticamente, el mapa es un despliegue visual que utiliza nueve colores (oro, plata, rojo, azul, verde, ocre, morado, amarillo y blanco) y aplica técnicas de miniaturista para crear una riquísima ornamentación. El uso abundante de pan de oro y plata (hoy oxidada) indica su función cortesana. El pergamino cobra vida con vistas simbólicas de ciudades, banderas y representaciones de soberanos moros, negros y orientales, así como figuras de camellos, elefantes y otros animales. A diferencia de las cartas náuticas puras que dejaban el interior en blanco, aquí el interior continental está saturado de información etnográfica, política y mitológica.

La obra refleja el afán de los autores por armonizar conocimientos antiguos y recientes, especialmente en la representación de los archipiélagos atlánticos. Las islas Canarias aparecen completas, destacando el Teide en Tenerife mediante un círculo blanco central. Por otro lado, figura un conjunto de islas —posiblemente las falsas Azores y las Madeira— que una extensa leyenda identifica como «las islas Afortunadas», citando para ello a autoridades clásicas como San Isidoro y Plinio.

El Atlas Catalán es un híbrido que combina la tradición portulana (mediterránea, basada en la navegación de cabotaje, el uso de la brújula y la observación directa) con la tradición del mapamundi circular (eclesiástica, basada en la teología y las escrituras). Captura el momento exacto en que Europa comienza a mirar hacia afuera con ojos comerciales y científicos, aunque todavía anclada en sus mitos religiosos.

Materia Mapamundis / Cartas náuticas
Autor Cresques, Abraham , Cartógrafo , Autor / Cresques, Jafuda
Archivo o institución depositaria Biblioteca Nacional de Francia (París)

Términos que rigen el uso y la reproducción
Código Indicador Subcampos
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Su autor, el cartógrafo judeo-mallorquín Abraham Cresques y, probablemente su hijo, Jehuda, legaron a la posteridad un documento excepcional cuyo único ejemplar original se custodia hoy en la Biblioteca Nacional de París, aunque existen facsímiles de referencia en la Biblioteca Nacional de Madrid y en el Museo Naval de Barcelona. (Ver imágenes).

El atlas fue un regalo del infante Juan de Aragón (futuro Juan I) al rey Carlos V de Francia. Su presencia en la biblioteca real francesa (hoy en la BnF) simbolizaba el dominio intelectual del mundo conocido. Los trabajos de Cresques para la corona aragonesa le valieron el privilegio de “familiar real” lo que le autorizaba, entre otras cosas, a portar espada o a no llevar el distintivo rojo de judío en sus ropas.

Para comprender la magnitud de la obra es necesario analizar su estructura completa. El atlas originalmente es un biombo de seis tablas que se organizan en tres partes, cada una subdividida en dos hojas. La primera sección despliega un tratado de Cosmografía y un calendario perpetuo; la parte central constituye un portulano clásico que abarca desde Finisterre hasta el Mediterráneo; y la tercera se dedica a la representación de Asia donde, entre una rica ornamentación, se distingue a los Tres Reyes Magos viajando desde Oriente.

Cabe señalar una curiosidad técnica: el primer pergamino es el único diseñado para leerse en una sola dirección, mientras que los restantes contemplan múltiples orientaciones de lectura.
Redactado íntegramente en catalán y con caligrafía románica, este atlas es la obra maestra de las cartas náutico-geográficas de la escuela mallorquina. Si nos detenemos en el análisis de la tercera hoja —perteneciente a la primera parte del atlas y descrita aquí en detalle—, nos encontramos ante un portulano clásico que recoge las costas occidentales de Europa y el norte de África. La precisión en el contorno del Mediterráneo es notable, acompañada de una toponimia costera tan profusa que llega a la saturación, y enriquecida con abundantes leyendas sobre geografía física, humana y económica, un rasgo distintivo de esta tradición cartográfica.

Uno de los aportes más revolucionarios de los Cresques es la inclusión, por primera vez en la historia de la cartografía, de una rosa de los vientos dibujada a todo color. Este elemento no es solo decorativo, sino que denota una gran maestría en el uso de instrumentos náuticos, detallando los nombres de los vientos cardinales y cuadrantales: Tramuntana, Grego, Levant, Exaloch, Migjorn, Lebig, Ponent y Mestre).
En su diseño destacan dos símbolos clave: el Norte, marcado por las siete estrellas de la Osa Menor, y el Este, indicado por una figura estilizada que recuerda más a un trébol que a una cruz. Además, el primer rumbo Norte-Sur atraviesa la isla de Hierro, anticipándose asombrosamente a la historia, pues no sería hasta 1634 cuando se retomaría la tradición ptolemaica para fijar allí el meridiano de origen.
En el siglo XIV, Mallorca era un potente foco comercial y cultural en el Mediterráneo. Los cartógrafos mallorquines tenían acceso a la información de navegantes genoveses, venecianos, judíos y árabes. Esta mezcla cultural permitió crear uno de los mapas más completos del mundo conocido hasta la fecha. El Atlas Catalán emerge en 1375 como la summa del conocimiento geográfico medieval, un punto de inflexión entre la cartografía teológica y la náutica empírica.

Estéticamente, el mapa es un despliegue visual que utiliza nueve colores (oro, plata, rojo, azul, verde, ocre, morado, amarillo y blanco) y aplica técnicas de miniaturista para crear una riquísima ornamentación. El uso abundante de pan de oro y plata (hoy oxidada) indica su función cortesana. El pergamino cobra vida con vistas simbólicas de ciudades, banderas y representaciones de soberanos moros, negros y orientales, así como figuras de camellos, elefantes y otros animales. A diferencia de las cartas náuticas puras que dejaban el interior en blanco, aquí el interior continental está saturado de información etnográfica, política y mitológica.

La obra refleja el afán de los autores por armonizar conocimientos antiguos y recientes, especialmente en la representación de los archipiélagos atlánticos. Las islas Canarias aparecen completas, destacando el Teide en Tenerife mediante un círculo blanco central. Por otro lado, figura un conjunto de islas —posiblemente las falsas Azores y las Madeira— que una extensa leyenda identifica como «las islas Afortunadas», citando para ello a autoridades clásicas como San Isidoro y Plinio.

El Atlas Catalán es un híbrido que combina la tradición portulana (mediterránea, basada en la navegación de cabotaje, el uso de la brújula y la observación directa) con la tradición del mapamundi circular (eclesiástica, basada en la teología y las escrituras). Captura el momento exacto en que Europa comienza a mirar hacia afuera con ojos comerciales y científicos, aunque todavía anclada en sus mitos religiosos.

504 ## $aInstituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Consejería de Economía, Hacienda y Administración Pública. Junta de Andalucía.
Olmedo Granados Fernando, Cortés José Joaquín. (2019).
Cartografía de la Primera Vuelta al Mundo. 12 mapas en torno a la circunnavegación en 1519-1522.
534 ## $pVersión original
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Mapamundi . Mapamundis . Escala [ca. 1:7.226.320] . 1375
Mapamundi, a saber imagen del mundo y de las regiones que hay en la Tierra y de los diferentes pueblos que la habitan  . [Atlas catalán]  / Abraham Cresques, Jafuda Cresques. [Material cartográfico]

1 carta náutica  : pergamino, pegado sobre tableros de madera  65 x 25 cm

Biblioteca Nacional de Francia (París)