Estamos ante una obra de gran formato, con unas dimensiones totales de 1290 x 2320 mm. Su técnica de elaboración es la xilografía (grabado en madera), impresa sobre papel verjurado. El mapa mural fue concebido para ser ensamblado a partir de doce hojas separadas, cada una de 430 x 590 mm, dispuestas en cuatro columnas y tres filas. Aunque la imagen digital nos permite contemplar el conjunto unido, originalmente se trataba de un mosaico destinado a la exhibición pública o académica. El relieve geográfico está ilustrado pictóricamente, destacando cadenas montañosas y cursos fluviales esquemáticos, y se presenta como un mapa no coloreado en su versión original impresa, aunque existen reproducciones posteriores iluminadas.
Cabe destacar que de la tirada original, estimada en unas 1000 copias —una cifra considerable para la imprenta de principios del siglo XVI—, solo se conoce la existencia de un único ejemplar superviviente. Este original se encuentra actualmente custodiado en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos en Washington D.C., institución que lo adquirió en el año 2001 tras largas negociaciones, reconociendo su valor incalculable.
La autoría de este monumento cartográfico recae en el Gymnasium Vosagense, un círculo de humanistas radicado en Saint-Dié-des-Vosges (Lorena, Francia), bajo el mecenazgo del duque René II de Lorena. La dirección del proyecto corrió a cargo del cartógrafo alemán Martin Waldseemüller, con la colaboración fundamental del erudito Mathias Ringmann y el canónigo Vautrin Lud. Este grupo se propuso editar la más ambiciosa actualización de la Geographia de Claudio Ptolomeo emprendida hasta la fecha, integrando el saber clásico con los recientes descubrimientos oceánicos.
El proyecto editorial de 1507 era integral e incluía tres elementos: el presente planisferio mural; un tratado de geografía explicativo titulado Cosmographiae Introductio; y una hoja recortable con doce husos (conocida como Globuskarte o mapa del mundo en globo) destinada a formar una esfera terrestre, de la cual solo se conservan cinco ejemplares.
El mapa utiliza una modificación de la segunda proyección cónica de Ptolomeo. Visualmente, presenta una forma cordiforme (de corazón) truncada, que permite desplegar la esfericidad del globo en un plano. En esta geometría, los meridianos se representan como líneas curvas y los paralelos como arcos concéntricos, lo que sugiere la curvatura de la Tierra. El conjunto está enmarcado por una orla de nubes y vientos (Anemoi) sopladores, siguiendo la tradición iconográfica clásica.
En la parte superior, presidiendo los hemisferios, encontramos dos medallones fundamentales para entender la dualidad del mapa: a la izquierda, Claudio Ptolomeo flanqueando el Viejo Mundo (Asia, África y Europa); a la derecha, Américo Vespucio junto a la representación del Nuevo Mundo. Esta disposición no es ornamental, sino que simboliza la síntesis entre la autoridad antigua y la evidencia empírica moderna.
El rasgo más distintivo de esta obra es la inclusión, por primera vez en la historia, del topónimo "AMERICA". Este aparece inscrito sobre la masa continental del sur (actual Sudamérica), en la zona correspondiente a lo que hoy sería Brasil y Paraguay. En una cartela situada en la parte superior izquierda, así como en el tratado Cosmographiae Introductio, se explica la justificación onomástica: Waldseemüller y Ringmann no veían impedimento para llamar a esta cuarta parte del mundo "tierra de Américo" o "América", feminizando el nombre de su "genial descubridor" Américo Vespucio, en analogía con Europa y Asia.
Este hecho, a menudo calificado como "error histórico", se debe a que Mathias Ringmann tuvo acceso en 1503, en París, a la carta Mundus Novus. En este documento, atribuido a Vespucio, el navegante florentino relataba su tercer viaje (1501) bajo bandera portuguesa, afirmando haber alcanzado los 50 grados de latitud sur sin divisar el fin de la tierra.
Vespucio dedujo correctamente que se trataba de un continente nuevo, más densamente poblado que Europa o África, y no de una extensión de Asia. Dado que las cartas de Colón no habían tenido tanta difusión o claridad teórica en ese momento, el Gymnasium Vosagense atribuyó el descubrimiento intelectual del continente a Vespucio.
La representación geográfica es una interesante mezcla de fuentes. Para el Viejo Mundo, Waldseemüller se basa en Ptolomeo y en los portulanos contemporáneos. La costa africana, por ejemplo, muestra el detalle logrado por las exploraciones portuguesas. Sin embargo, para las costas americanas, la representación es necesariamente aproximada. La fuente principal parece haber sido la carta náutica de Nicolo de Caverio (c. 1504-1505).
Uno de los aspectos más sorprendentes es la representación del océano al oeste de América. Años antes de que Vasco Núñez de Balboa avistara el Mar del Sur (1513), Waldseemüller ya intuye una masa de agua separando el Nuevo Mundo de Asia. Dado que la costa occidental americana no había sido explorada, el cartógrafo la resuelve mediante trazos casi rectilíneos (denotando su naturaleza hipotética) y añade la inscripción "Terra Vltra Incognita" (Tierra incógnita más allá).
En el mapa principal, América del Norte y América del Sur aparecen separadas por un estrecho istmo abierto, presentando los continentes como dos grandes islas rodeadas de agua. Curiosamente, en el pequeño mapa inserto en el medallón superior de Vespucio, América aparece unida, lo que sugiere que Waldseemüller manejaba hipótesis contradictorias sobre la continuidad territorial.
La isla de Cuba aparece ya dibujada con su carácter insular, bajo el nombre de "Isabella", lo que confirma la superación de la creencia colombina inicial de que Cuba era una península asiática, alineándose con mapas anteriores como el de Juan de la Cosa.
El único ejemplar conocido de esta obra fue redescubierto en 1901 por el historiador jesuita Joseph Fischer en el castillo de Wolfegg (Alta Suabia, Alemania). El mapa se encontraba encuadernado en un volumen conocido como el Schöner Sammelband, pues perteneció en el siglo XVI a Johann Schöner, un renombrado astrónomo y fabricante de globos de Núremberg. Originalmente, este volumen también contenía la Carta Marina de 1516 del propio Waldseemüller.
Como dato de interés bibliográfico en el ámbito hispano, cabe mencionar que en 1959 la imprenta Gráficas Yagües (Madrid) realizó una edición reducida del mapa (32 x 59 cm en hoja de 41 x 64 cm), conservada en el Instituto Geográfico Nacional bajo la signatura 32-D-1, facilitando el estudio de esta pieza clave.