Morón se presenta como un núcleo estratégicamente situado en la transición entre la Campiña y la Sierra Sur de Sevilla. Coello utiliza este sistema técnico para representar el relieve sobre el que se asienta la población, destacando especialmente el cerro donde se ubica el castillo. Las curvas permiten visualizar la elevación del terreno y cómo el caserío se adapta a las pendientes naturales, buscando la protección de la altura.
En la periferia se observan las zonas destinadas a la producción de olivar y cereales, que Madoz describe detalladamente como la base de la riqueza de la villa, junto con sus famosas canteras de cal.
La trama urbana reflejada en 1855 muestra una ciudad de gran extensión y riqueza arquitectónica. El mapa utiliza una leyenda para identificar los hitos más relevantes. Entre ellos sobresale el Castillo de Morón (1), de origen árabe y reformado tras la reconquista, que corona la ciudad.
Se identifica la imponente Iglesia de San Miguel (2), conocida como la "Catedral de la Sierra" por sus dimensiones, junto a edificios institucionales como el Ayuntamiento y la Cárcel (3), que reflejan su importancia como cabecera de partido judicial.
Se observa un centro histórico denso e irregular que da paso a calles más amplias en los barrios bajos, evidenciando el crecimiento económico del siglo XIX.
Este plano forma parte de una composición cartográfica compleja que agrupa diversos territorios. Dentro de la sección dedicada a Sevilla, el plano de Morón aparece acompañado de un plano de Utrera, otra gran población de la provincia con la que compartía características socioeconómicas.
El plano está acompañado de texto con datos geográficos, estadísticos e históricos de la provincia de Sevilla. Estos datos ofrecen un contexto sobre la demografía, la industria y el comercio de la zona.
En la misma hoja de suplemento, el lector encuentra también texto y planos pertenecientes a las provincias de Granada, Córdoba y Jaén, proporcionando una visión comparativa de las morfologías urbanas de la Andalucía interior y oriental.
El nombre "de la Frontera" queda justificado visualmente en el plano por su castillo y su posición elevada, herencia de su papel estratégico en la banda morisca. Sin embargo, el plano de 1855 documenta una realidad diferente: la de una ciudad civil consolidada, con una burguesía agraria en ascenso y una administración organizada según los cánones del Estado Liberal, cuya infraestructura de servicios (escuelas, hospitales y pósitos) queda fielmente recogida por Coello.
El plano de Morón de la Frontera de Francisco Coello es un testimonio de la excelencia cartográfica decimonónica. Al combinar la orografía por curvas con una exhaustiva clave numérica, el autor logra fijar la imagen de una ciudad que en 1855 era un pilar económico de la provincia de Sevilla, equilibrando su pasado militar con su presente como próspero centro agroindustrial. Orografía por curvas de configuración Acompañado de texto con datos geográficos, estadísticos e históricos de la provincia y un plano de Utrera En la misma hoja, texto y planos pertenecientes a las provincias de Jaén, Granada y Córdoba