Huelma se presenta como un núcleo de montaña estratégicamente situado en la vertiente sur de la Sierra Mágina. Coello emplea con maestría las curvas de configuración para representar el accidentado relieve que rodea la villa. Este detalle técnico permite visualizar la pendiente sobre la que se asienta el casco urbano y las elevaciones circundantes que históricamente sirvieron de defensa natural.
La población se muestra adaptada a la falda del cerro, aprovechando las zonas menos abruptas para su expansión, mientras que las tierras colindantes se destinan a los cultivos de secano y olivar propios de la zona.
El plano de la población refleja un trazado orgánico de herencia medieval, característico de las villas que fueron plazas fuertes.
El mapa utiliza una leyenda para identificar los puntos más destacados de la localidad. Entre ellos sobresale el Castillo de los Duques de Alburquerque (1), cuya imponente planta domina la parte alta de la población, recordando su importancia histórica en la guarda de los pasos hacia el Reino de Granada.
Se identifica con claridad la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción (2), joya del Renacimiento andaluz, junto a otros edificios administrativos como el Ayuntamiento y la Cárcel (3), que consolidaban a Huelma como un centro de servicios y orden administrativo en el siglo XIX.
Este plano no es una pieza aislada, sino que forma parte de una composición cartográfica de gran escala y densidad informativa. El plano de Huelma está acompañado de texto con datos geográficos, históricos y estadísticos exhaustivos de la provincia de Jaén. Estos datos, extraídos de la obra de Madoz, detallan la producción de cereales, la ganadería y el clima de la región.
En la misma sección de la hoja, el plano de Huelma aparece junto a los planos de Cazorla y Quesada, permitiendo una visión de conjunto de las principales villas del oriente jiennense.
Al pertenecer a la Tercera Hoja de Suplemento, el documento comparte espacio con texto y planos pertenecientes a las provincias de Granada, Córdoba y Sevilla, ofreciendo una panorámica integral de la Andalucía central y oriental bajo la administración liberal del XIX.
El plano de Huelma es un testimonio de la "precisión científica" aplicada a la administración del territorio. Francisco Coello no solo dibujó una villa; documentó una fortaleza histórica convertida en un pujante núcleo agrícola. La combinación de la orografía por curvas y la detallada clave numérica convierte a este mapa en una herramienta indispensable para entender la evolución urbana y la importancia estratégica de Huelma en el mapa de España.