El plano refleja la situación de la ciudad el día 29 de junio de 1736. Está realizado a tinta negra y roja, iluminado con una paleta de colores en verde, sepia, gris y rosa que permite diferenciar los volúmenes del relieve y las zonas edificadas.
Se orienta mediante un cuadrante con una flor de lis al Norte y una flecha al Sur. Utiliza una escala gráfica de 100 toesas (unidad de medida francesa común en la ingeniería militar de la época), equivalentes a 10,8 cm en el papel.
El elemento geográfico dominante es el río de la Miel, situado al oeste de la ciudad. Una flecha indica el sentido de su curso, el cual funcionaba como una barrera natural y límite del núcleo urbano.
La topografía se representa mediante un sombreado que resalta las elevaciones del terreno, fundamentales para entender la ubicación estratégica de las defensas.
En la parte inferior se aprecia el litoral de la bahía, denominada en el documento como "Bahía de Gibraltar", reflejando la terminología cartográfica anterior a la consolidación del nombre actual.
El plano incorpora una leyenda con 25 referencias numéricas que identifican el entramado de la ciudad. Entre ellos encontramos la Plaza Alta (número 5) que aparece ya como el espacio social y organizativo principal. Se detallan calles principales que han perdurado en la toponimia local, como Ancha, Convento, Sevilla, Xerez e Imperial. También el plano localiza zonas de gran interés histórico como La Mancebía, la calle de la Malla o la calle de los Dumas. Se identifican infraestructuras críticas como la Aduana (24) y el Cuartel de Dragones e Infantería (25), subrayando el carácter militar y administrativo de la plaza.
El mapa refleja con precisión la disposición defensiva y el perímetro de murallas que protegía el núcleo urbano frente a posibles ataques exteriores. Se destaca la zona del puente sobre el río de la Miel como un punto defensivo clave, protegido por instalaciones militares.
Este plano es un testimonio de la "renacida" Algeciras, que tras siglos de abandono tras la conquista castellana y posterior destrucción, comenzaba a organizarse como la principal base de operaciones española frente a la presencia británica en Gibraltar.