Sin embargo, entre las estampas conmemorativas que sí se dedicaron a este viaje, destaca notablemente el mapa de Heinrich Scherer. Este jesuita y cartógrafo alemán es reconocido tanto por la originalidad de sus composiciones como por su enfoque innovador en la creación de mapas temáticos, género al que pertenece esta obra. Asimismo, sus trabajos se caracterizan por acompañar los trazados geográficos con una marcada carga de iconografía católica. Su Atlas Novus es único porque se considera uno de los primeros intentos de cartografía temática. Mientras otros hacían mapas generales, Scherer creó volúmenes dedicados solo a la hidrografía, a la orografía o —como en este caso— a la propagación de la fe y la exploración.
En esta pieza en particular, Scherer presenta una ilustración de la «nave llamada Victoria» e incorpora un singular mapa de proyección polar que traza la ruta completa de la expedición, detallando las escalas y las fechas comprendidas entre 1519 y 1522. Más allá de la geografía, el autor dota a la obra de una profunda emotividad histórica al representar a los 18 supervivientes en peregrinación hacia un templo. Según describe una cartela en el propio mapa, las figuras aparecen «con túnicas y candelas en las manos», evocando la conmovedora acción de gracias que la tripulación realizó, inmediatamente después de desembarcar, en la iglesia del convento de la Victoria, ubicada en el barrio sevillano de Triana. Magallanes legó dinero al convento de la Victoria y pidió en su testamento ser enterrado allí, deseo que no se cumplió porque murió durante la expedición.
Magallanes, que había emprendido una tarea de evangelización en las Islas Filipinas de Homonhon y Limasawa, decidió tomar parte en la disputa por territorios que algunos líderes isleños tenían con el líder Lapu-Lapu de la isla de Mactán. El 27 de abril de 1521, Magallanes, junto con unos 60 hombres de su expedición, se enfrentó al líder Lapu-Lapu y a sus 1.500 guerreros en la batalla de Mactán. Pese a la clara superioridad tecnológica, el gran desequilibrio de fuerzas y el error estratégico de no poder usar la artillería de los barcos por los arrecifes de la isla se tradujo en una cruenta derrota en la que Magallanes quedó aislado y emboscado por los guerreros de Mactán hasta perder la vida en el combate.
La derrota de Mactán no acabó con la expedición, que avanzó con los supervivientes y bajo el mando de Juan Sebastián Elcano hasta completar la circunnavegación del globo con el regreso a España en 1522 de una embarcación —la Victoria— y solo 18 hombres de los 270 que partieron.
En 1703, Europa estaba estallando en la Guerra de Sucesión Española. España y Francia estaban aliadas contra gran parte de Europa. Sin embargo, Scherer, desde Múnich (Baviera), celebra una hazaña española (la expedición de Magallanes/Elcano) superando el conflicto político y armado que se estaba gestando en ese momento. El mapa hay que circunscribirlo en el momento cumbre de la llamada «Revolución Científica», cuando Newton ya ha publicado sus Principia y la cartografía está dejando de ser arte para ser ciencia. Scherer, no obstante, se mantiene en un punto medio: utiliza datos geográficos modernos para su época, aunque los envuelve en una narrativa religiosa y barroca propia de la cartografía devocional. Utiliza la proyección polar para crear un «halo» alrededor del mundo, sugiriendo que la circunnavegación no fue solo un logro náutico, sino un acto de piedad religiosa que permitió conocer la verdadera magnitud de la creación.
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