Claudio Ptolomeo (Claudius Ptolemaeus), erudito greco-egipcio que residió en la Alejandría del Imperio romano entre los años c. 100 y c. 170 d.C., fue una figura polímata: astrónomo, astrólogo, geógrafo, matemático y teórico musical. Su Geographia o "Guía Geográfica", redactada hacia el año 150 d.C., representa una síntesis sistemática del conocimiento científico griego y se erigió como texto de referencia autorizado durante más de un milenio. Concebida no como una descripción narrativa, sino como un manual técnico y matemático para la construcción de mapas, la obra tenía por objeto la representación visual del mundo conocido.
Tras la caída del Imperio Romano de Occidente, este saber se perdió para el mundo latino, aunque fue preservado y estudiado en el Imperio Bizantino y en el mundo islámico, donde fue traducido al árabe en el siglo IX. Su reintroducción en Europa Occidental se produjo a principios del siglo XV, cuando una copia griega llegó a Florencia alrededor de 1400. Fue entonces cuando Jacobus Angelus de Scarperia acometió la traducción de la Geographia del griego al latín entre 1406 y 1409.
A partir de esta versión latina, diversos humanistas y geógrafos emprendieron la tarea de "reconstruir" o redibujar los mapas ptolemaicos. Dado que se desconoce si llegaron a elaborarse mapas en tiempos de Ptolomeo —los primeros ejemplares conservados datan de copias del siglo XIII—, esta labor no consistía en una mera copia, sino en una compleja interpretación de las proyecciones y en el "ploteo" de miles de coordenadas para dar forma visual al mundo ptolemaico.
La edición que nos ocupa, publicada por Lienhart Holle en la ciudad alemana de Ulm, ostenta una importancia singular al ser la primera versión del Atlas de Ptolomeo impresa fuera de Italia y al norte de los Alpes. Esta revisión incorporaba, además, cinco mapas "modernos": Francia, Italia, España, Escandinavia y Tierra Santa.
La autoría cartográfica de los mapas de este códice recae en Nicolaus Germanus, monje y cartógrafo alemán afincado en Florencia, considerado el autor más influyente de manuscritos ptolemaicos de la segunda mitad del siglo XV. Germanus interpretó sistemáticamente los datos de Ptolomeo, calculó las coordenadas para las proyecciones seleccionadas y, con toda probabilidad, ejecutó los "diseños maestros" preliminares. Su labor fue determinante para establecer el canon visual de las ediciones impresas subsiguientes.
La base del mapa —incluyendo las líneas cartográficas (costas, ríos, montañas, retícula), la totalidad de la toponimia, las inscripciones y los contornos decorativos— fue creada mediante la técnica de la xilografía o grabado en madera. Ello confiere a las líneas una apariencia robusta, complementada por el uso de caracteres tipográficos propios de la imprenta temprana. La tipografía, de estilo humanista, clara y legible, es característica del Renacimiento, empleando mayúsculas para las regiones y las cabeceras de las escalas.
Para la materialización de esta edición, la labor de grabado en xilografía fue confiada a Johannes Schnitzer de Armsheim, quien dejó constancia de su autoría mediante la inscripción superior: "Insaulftum per Johannes Schnitzer de Armßheim".
El cromatismo fue aplicado manualmente tras la impresión, una práctica habitual para el embellecimiento cartográfico entre los siglos XV y XVI. Este proceso artesanal se evidencia en las sutiles variaciones de intensidad, los pequeños desbordamientos en los límites y la naturaleza ligeramente irregular de la aplicación del color.
Visualmente, el mapa se orienta con el norte en la parte superior y queda enmarcado por un borde grueso de color amarillo ocre que le otorga una presencia sólida. En su interior, una línea más fina, de tono rojizo, delimita el área geográfica activa. Alrededor del perímetro se disponen doce figuras antropomórficas (Anemoi), representadas como cabezas de cabellos rizados y mejillas infladas; cada una, identificada con su nombre en latín, simboliza un viento cardinal o intercardinal.
El mapa representa la ecúmene (el mundo conocido por los antiguos griegos) utilizando la llamada "segunda proyección" de Ptolomeo. A diferencia de la "primera proyección" cónica con meridianos rectos convergentes —común en los manuscritos del siglo XV—, esta presenta una naturaleza pseudoesférica con meridianos curvos.
El ámbito geográfico abarca desde las Islas Afortunadas (actuales Canarias), que sirven como meridiano origen, hasta el Extremo Oriente; y desde las latitudes árticas hasta la línea ecuatorial. Cubre, por tanto, 180º de longitud del globo terráqueo, restringiéndose casi exclusivamente al hemisferio norte. El resto del planeta, considerado área deshabitada, queda sin representar.
Este mapamundi, fiel a la tradición ptolemaica impresa en el siglo XV, refleja la noción del mundo vigente en los albores de la Era de los Descubrimientos. Un aspecto crucial para las futuras exploraciones fue la estimación de la circunferencia terrestre adoptada por Ptolomeo. Basándose en los cálculos de Posidonio, el alejandrino subestimó la medida real del globo en cerca de una cuarta parte. Este error científico tuvo consecuencias históricas de gran calado, pues llevó a navegantes como Cristóbal Colón a creer que la distancia que separaba el occidente europeo del confín asiático navegando hacia el oeste era considerablemente inferior a la realidad.