Se trata de un grabado calcográfico coloreado que combina la precisión técnica de la náutica con la tradición del paisaje panorámico del siglo XVIII, con una composición en la que se muestra, arriba, una carta náutica del Estrecho de Gibraltar, orientada al Sur, con la costa de África en la parte superior, junto con una vista en perspectiva panorámica del Estrecho en la que se detallan el Peñón de Gibraltar en la orilla de Europa y el monte Abila en la de Marruecos, con 10 referencias que señalan los principales puntos de dicha vista, entre los que se cuentan, entre otros, Gibraltar, Ceuta y Tánger.
Presenta una vista en perspectiva del Estrecho tal como se vería desde el mar (específicamente "desde el Mar Mediterráneo", como indica el título en neerlandés). El mapa sigue los diseños del Capitán Hendrik Lynslager (Gevolgt na die van de Ed: Heer Capt: H: Lynslager), un oficial naval holandés, lo que garantiza que la información de la costa y los rumbos se basaba en la experiencia real de navegación de la flota de los Países Bajos.
En la vista panorámica se delinean varios navíos de vela, lo que refleja el intenso tráfico comercial y militar que sostenía Holanda con el Mediterráneo a mediados del siglo XVIII.
A la derecha, una tabla con 10 referencias numeradas identifica los puntos clave de la vista panorámica, facilitando la interpretación geográfica del paisaje para el lector de la época.
Más allá de su utilidad náutica, el mapa funciona como un documento científico y político, que inmortaliza la hegemonía de las potencias navales europeas sobre un enclave geográfico que, a mediados del siglo XVIII, ya se había consolidado como la frontera definitiva entre dos continentes y el acceso vital a los mercados globales.