El mapa fue grabado mediante la técnica de xilografía (grabado en madera) e impreso por primera vez en Sevilla por Domenico de Robertis en las ediciones de 1548 y 1549. Resulta de gran interés constatar que este hito cartográfico nacional naciera precisamente en un taller de Andalucía, integrado en un libro escrito por un autor natural de esa misma ciudad de Sevilla.
La estampa aparece en la primera página de título a modo de frontispicio, antecediendo a otra portada que exhibía el escudo de la Corona española.
Debido a su éxito y relevancia, el mapa volvió a reproducirse en varias ediciones posteriores de la obra. Entre ellas, la más frecuente y difundida fue la realizada en Alcalá de Henares en 1566 por los impresores Pedro de Robles y Juan de Villanueva. En la parte inferior de la imagen actual se observa nítidamente el título del tratado impreso en caracteres góticos de color negro y rojo: "Libro de gradezas y cosas memorables de España".
Desde el punto de vista técnico, el mapa presenta un trazado muy sencillo, rudimentario y básico, propio de las representaciones geográficas populares del Renacimiento temprano. El relieve montañoso está esquematizado mediante pequeñas elevaciones o perfiles de montes aislados, y la vegetación se insinúa con diminutos dibujos de árboles.
Una de las características visuales más llamativas de la obra es el uso generalizado de cintas, rollos de pergamino o filacterias para rotular las diferentes regiones. En la parte superior del recuadro cartográfico, una gran filacteria despliega las letras de la palabra "ESPAÑA".
Repartidas a lo largo de toda la geografía de la Península, otras filacterias identifican los distintos reinos y territorios históricos. Se aprecian de forma clara rótulos como Galizia, Asturias, Bizcaya, Guipuzco, Navara, Cataluña, Aragon R., Portugal R., Leon, Castilla, Lusitania, Toledo R., Valencia, Estremadura, Murcia R. y Cartagena.
En la zona correspondiente al sur peninsular, se inscriben específicamente los rótulos de "Andaluzia" y el reino de "Granada R.", situando cerca de este último el nombre de la ciudad de Cadiz. Al norte de los Pirineos se lee Montes de Pineos, en el mar Mediterráneo se perfilan las islas Baleares con el rótulo de Mallorca, y en el extremo inferior se dibuja la costa norteafricana rotulada bajo la filacteria "Parte de Africa".
El trazado incluye de forma simplificada el curso de los principales ríos peninsulares (como el Duero R., Tajo R., Guadiana R., Guadalquivir R. y el Ebro R.). El espacio marítimo circundante, tanto el océano Atlántico como el mar Mediterráneo, está decorado de manera muy expresiva con olas estilizadas y cinco grandes carracas o embarcaciones de la época que navegan a toda vela, dotando a la estampa de un marcado carácter marítimo.
En conclusión, el mapa del Libro de grandezas representa un testimonio fundamental para la historia de la ciencia y la imprenta en España. Aunque su geografía responde a un esquema visual básico y carente de coordenadas científicas avanzadas, su valor radica en haber sido el pionero de la producción cartográfica impresa dentro de nuestras fronteras, reflejando fielmente cómo se divulgaba y entendía la rica diversidad territorial de los reinos hispánicos a las puertas de la Modernidad.