Aunque la escala original resulta difusa en las reproducciones, se identifican las varas como unidad histórica de medida (contando con una equivalencia aproximada a escala 1:2.000 proyectada para la copia).
La lámina orienta el espacio marítimo y terrestre mediante una rosa de los vientos dibujada sobre el agua, de la que parten líneas de rumbo para la navegación.
En el sector inferior derecho, sobre la superficie del mar, aparece dibujado con detalle un barco de vela de la época.
El mapa plasma con rigor la interacción entre el medio natural y el asentamiento urbano. Mediante sombreados se representan las elevaciones de la orografía que rodean la ciudad, destacando el monte del Castillo de Gibralfaro a la derecha y los relieves circundantes. El río Guadalmedina cruza el mapa longitudinalmente, sirviendo de línea divisoria entre el centro histórico y las zonas de expansión y huertas a su izquierda. El trazado costero muestra la dársena portuaria y la estructura de los muelles de abrigo penetrando en el mar Mediterráneo.
El plano destaca por ofrecer un detallado mapa de la trama urbana de Málaga a finales del siglo XVIII. Muestra las calles identificadas con sus correspondientes nombres, la numeración de las manzanas mediante caracteres romanos y la demarcación precisa de las antiguas murallas que cerraban la ciudad. El centro urbano denso contrasta con los arrabales y las parcelas agrícolas contiguas, perfectamente parceladas.
Toda la franja del margen derecho se dedica a un completo aparato explicativo y gráfico. En la zona superior derecha se ubica una extensa nota descriptiva que expone las características geográficas, puertas de acceso, fuentes, plazas y edificios más representativos. Bajo el texto principal se añade una leyenda que cataloga con nombres y códigos las calles principales e hitos urbanos. Inmediatamente debajo de la leyenda explicativa se inserta una vista panorámica de la ciudad vista desde el mar, donde se perfila la silueta urbana con la presencia de navíos surcando las aguas en primer término.
El plano de Carrión de Mula de 1791 representa un logro de la cartografía urbana ilustrada. Su significación técnica radica en reunir en un mismo soporte un plano catastral de manzanas numeradas, un alzado gráfico de la fachada marítima y una síntesis corográfica en texto. Al delimitar la trama amurallada, el uso del suelo periférico y la infraestructura del puerto, la obra proporciona un registro bidimensional de la geografía y el patrimonio arquitectónico de la Málaga del siglo XVIII.