El grabado organiza el espacio de forma regular dividiéndose en tres franjas horizontales independientes, ofreciendo tres soluciones distintas para representar el relieve, la hidrografía y las ciudades.
En la sección superior de la imagen de la capital hispalense, Sevilla, se toma desde una perspectiva de perfil bajo, situada de forma exacta en la orilla opuesta del río Guadalquivir (en el entorno de Triana). Las aguas del río ocupan el primer plano y actúan como elemento de separación con la fachada urbana.
En la sección central aparece Cádiz, la vista adopta una perspectiva elevada, tomada desde una altura del interior continental, lo que permite contemplar a lo lejos la fisonomía del istmo arenoso, la península fortificada y la amplitud de su bahía.
Por último en la sección inferior está Málaga, que al igual que en la anterior, se emplea una perspectiva elevada desde el interior, pero fuertemente condicionada por el entorno natural, mostrando la bahía a la derecha y el encajonamiento de la ciudad a los pies de las montañas.
Cada una de las tres secciones incorpora pequeños letreros identificativos (rótulos) sobre las siluetas urbanas, un texto explicativo en latín encerrado en una cartela renacentista y referencias arquitectónicas.
El perfil urbano horizontal de Sevilla queda roto por la gran silueta vertical de su Catedral y la torre de la Giralda en el centro. A lo largo de la fachada fluvial se señalan los principales edificios civiles y religiosos, destacando a la izquierda la silueta del Monasterio de las Cuevas (Monasterium de las Cuevas). Una cartela en la esquina superior izquierda contiene la leyenda explicativa sobre el origen histórico de la ciudad como emporio comercial de la Bética.
Cádiz se representa de manera detallada la silueta amurallada de la plaza portuaria, con la Catedral Vieja (Santa Cruz) y las defensas del frente costero. Una gran cartela rectangular en el extremo derecho expone de forma breve la historia antigua de la ciudad, aludiendo a sus raíces fenicias (Gades), el entorno del estrecho y el mítico templo de Hércules.
En la vista de Málaga, el caserío urbano aparece dominado en la cumbre por el complejo amurallado del Castillo de Gibralfaro, el cual se conecta mediante murallas con las defensas de la parte baja. Se perfilan la silueta de la Catedral en construcción y las iglesias principales. En la esquina inferior derecha, una cartela latina describe el origen y devenir de la ciudad portuaria.
Para dotar de dinamismo y contexto antropológico a los mapas, los autores distribuyeron en primer término diversas escenas costumbristas y medios de transporte de la época.
En los márgenes terrestres de las tres franjas se representan varios grupos humanos con vestimentas tradicionales del siglo XVI. En la franja de Sevilla se aprecian campesinos, jinetes a lomos de burros y arrieros trasladando mercancías. En la de Cádiz destaca un grupo de figuras con trajes elegantes conversando en los caminos del primer plano, mientras unos pescadores recogen redes en la playa.
Las masas de agua no están vacías, sino que sirven para atestiguar el papel logístico de las tres poblaciones. Diversos navíos surcan las aguas de las bahías y del río; se observan desde pequeñas barcas de remo y cabotaje en el Guadalquivir hasta imponentes barcos de vela, galeones y naves comerciales fondeadas o navegando frente a los muelles de Cádiz y el puerto de Málaga, reflejando el intenso tráfico marítimo del Siglo de Oro.
El grabado de Braun, Hogenberg y Hoefnägel de 1593 es un ejemplo excepcional de la corografía renacentista, donde la imagen artística se pone al servicio de la documentación geográfica. Desde un punto de vista técnico, la obra destaca por su capacidad de condensar en una sola lámina tres realidades topográficas complejas mediante el uso coordinado de cartelas explicativas, rotulación directa de hitos monumentales y escalas de perspectiva adaptadas a cada relieve. Al combinar las vistas de los cascos históricos con el dibujo de sus barcos y tipos humanos, el documento consigue fijar no solo la geografía física de las bahías y el río, sino también el mapa económico y portuario de la Andalucía de finales del siglo XVI.