El mapa nace para documentar un hecho histórico y político concreto ocurrido en el año 1628: la adquisición de la jurisdicción, señorío y vasallaje de la villa de Tomares, San Juan de Alfarache y sus alquerías por parte del Señor Conde de Olivares y Duque de San Lúcar la Mayor (el famoso Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV). Estas tierras se localizaban en el área de influencia directa (conocida como "tierra") de la ciudad de Sevilla.
La obra fue realizada por el alférez Miguel de Obando, quien firma y rubrica el documento en el ángulo inferior derecho. Obando ostentaba el cargo de "geómetra del Rey", y en una anotación al dorso fechada el trece de febrero de 1629 se confirma que la medición del terreno se ejecutó estrictamente "según el arte de la geometría", lo que dota al mapa de un enorme valor científico.
El documento es un manuscrito elaborado sobre papel a plumilla con tinta de tono sepia, que además cuenta con una ligera iluminación de color para resaltar ciertos caminos, límites y edificaciones.
El mapa resulta sumamente ágil gracias a que el autor representó todas las villas, alquerías y lugares del término municipal mediante pequeños croquis ilustrados. Estos dibujos permiten diferenciar la importancia de cada asentamiento según su tamaño o estructura; por ejemplo, la Villa de Tomares resalta en la parte inferior con un grupo denso de casas, mientras que S. Iuan de Alfarache (indicado como "anejo de Tomares") muestra su planta fortificada y la indicación de "La Fuerza" en el flanco izquierdo.
El plano describe las conexiones de la comarca, rotulando rutas como el "Camino de Sevilla a Aznalcazar" o el "Camino para Sevilla", además de accidentes geográficos y recursos hídricos esenciales, como la "Agua de la Fuente de Tomares".
Lo que hace verdaderamente interesante a este mapa desde el punto de vista geográfico es el entramado de líneas rectas que parten de un punto central y se dirigen hacia los vértices del perímetro. Esto demuestra que Obando aplicó un método científico de triangulación matemática para calcular con exactitud la superficie total de la propiedad del Conde-Duque.
En la zona derecha del mapa se despliega una columna de texto técnica con datos numéricos detallados que actúan como el inventario de las mediciones del terreno. Al final de estos cálculos, se puede apreciar la firma del geómetra legitimando el recuento.
Para garantizar su utilidad práctica, el mapa está correctamente orientado mediante un gráfico de rumbo o brújula situado en el centro de la imagen. Asimismo, en la esquina inferior izquierda se incluye la escala gráfica del mapa, decorada en sus extremos con volutas y titulada como "TITIFIE DE MIL VARAS".
Es un magnífico testimonio de cómo el poder señorial del siglo XVII se apoyaba en la ciencia para consolidar sus posesiones. Gracias al trabajo del geómetra Miguel de Obando, este plano no solo funcionó como una escritura de propiedad para el Conde-Duque de Olivares, sino que hoy en día permanece como un documento histórico y geográfico excepcional para entender la organización del territorio sevillano del Aljarafe.